Soy el mensaje que te machaca y te pinta un inexistente cuadro de bondad y mercado con tonos rojos y verdes condensado en 2 minutos televisivos. Soy el que dice "amor y felicidad" cuando lo que realmente quiero decir es dinero. Soy la apariencia de un rostro amable sobre unos sentimientos que no lo son y soy quien, si no participas en el juego, se mofa de ti.
Y una vez al año te obligo a representar la misma función reuniéndote con algunos de tus más perfectos conocidos desconocidos en el teatrillo del salón de alguna casa propia o ajena, pues aunque tú no quieras allí estaré. Soy el que te obliga a aparentar felicidad y el que pone la máscara de la sonrisa en un rostro surcado de lágrimas.
Algunos me llaman Hipocresía y otros el "Espíritu de la Navidad". Se feliz, pese a todo y aunque no quieras, porque estás en mi reino.
Feliz Navidad.
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