Imaginaos un tranquilo barrio residencial en una tarde de este verano. Seguro que no os requerirá demasiado esfuerzo, todos conocemos alguno. Allí viven nuestros vecinos, amigos o puede que familiares, todos ellos viviendo sus vidas, avanzando. Ahora, por una vez, prestad vuestra atención a una cualquiera de esas casas del barrio en la que no reparáis nunca, ¿por qué habríais de hacerlo? Todas ellas son iguales, casas anodinas en las que no vive nadie de vuestro interés. Sin embargo, al cruzar ahora la vista por el barrio sobre esas casas desconocidas e ignotas, hay algo que os llama vagamente la atención. Veis a alguien, un desconocido para vosotros, enfrente de la puerta de una de las casas. Lleva un paquete bajo el brazo izquierdo y la mano derecha en el bolsillo del pantalón. Al sacar la mano del bolsillo lleva consigo unas llaves con las que abre la puerta. El desconocido, entra en la casa y cierra la puerta.
Decisiones, decisiones... ¿Qué quieres hacer? ¿Por qué no acercarnos a mirar? Sí, ¿qué mal podría hacer eso? Vamos pues, podemos echar un vistazo por la ventana. ¿Cómo te imaginas que será esa casa? Acogedora sin duda, esa parece ser la etiqueta que viene colgada de serie en todos los hogares anodinos de un tranquilo barrio residencial cualquiera. Vaya, está algo oscuro dentro, por la ventana casi no se logra ver nada, pero ... espera, parece que se ha dejado la puerta abierta. Bien, vamos dentro, seguro que hace menos calor que aquí fuera.
Sin duda es una bonita casa con varias plantas, un salón amplio y bien amueblado. El tipo parece que no se priva de nada, tiene bastantes lujos... aunque, espera... ¿Qué es ese sonido que se escucha? Es algo metálico, repetitivo con una cadencia hipnótica y parece venir de arriba. Nuestro desconocido parece estar en el piso superior. ¿Subimos?
Vaya, tras las escaleras parece que sólo hay un pasillo flanqueado por habitaciones. Está oscuro por aquí, aunque en el fondo se puede ver un rectángulo con algo más de claridad. Parece que allá hay una puerta entornada, sin duda tu desconocido está allí. ¿Qué puede estar haciendo? Ese ruido metálico es intrigante, ¿verdad? Suena como cric-cric-cric repetido muchas veces y comienza muy rápido para ir disminuyendo su ritmo poco a poco. ¿Te acercarás a la puerta?
cric-cric-cric
cric-cric-cric
cric-cric-cric
Posibilidades, probabilidades... nuestra vida no es más que eso. Dime, ¿cómo crees qué has podido acabar aquí? ¿Crees que de alguna manera te habrías podido librar de estar hoy aquí? ¿Crees que este es el sitio erróneo, o alguna clase de malentendido que se solucionará en breve? No amigo mío, todo lo que has hecho te ha llevado a este momento. Quizás quieras creer que ha sido el azar, o tu mala fortuna o tu pasividad para tomar decisiones, siempre dejándote llevar, arrastrado por un guionista loco que teje tu historia sin ton ni son, pero la realidad amigo mio es que tú elegiste y todo lo que has hecho te ha llevado a este momento, la realidad es que te estaba esperando. Siéntate, tenía esta silla preparada para ti. No te asustes por el revolver, es sólo para un juego que vamos a hacer tú y yo, seguro que lo conoces, sólo necesitamos 3 balas. Pero espera, deja que las introduzca en el tambor... ya sabes por qué lo llaman la ruleta rusa, ¿verdad?
cric-cric-cric
cric-cric-cric
cric-cric-cric
CRAC
Y por cierto, yo que tú no intentaría levantarme, tienes menos probabilidades de salir con bien de aquí que jugando.
1 comentario:
Bueno, este ha sido mi primer experimento de "escritura inmersiva". Llevaba tiempo queriendo hacer algo así, pero la verdad que resulta difícil poner al lector como actor o parte principal de la narración. No sé si lo he conseguido o no, de cualquier manera espero vuestras opiniones, comentarios y sensaciones al finalizar la lectura (sobre todo esto último que de eso se trata, de la sensación que os ha provocado :))
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