domingo, 4 de abril de 2010
Silencio
La música del silencio es la que mejor toca nuestros sentimientos. Puede ser la dulce nana del que camina por un duermevela hacia los senderos del sueño, buscando la paz y sosiego de la inconsciencia. Puede ser la íntima sinfonía del instante en el que dos amantes cruzan sus miradas antes de entregarse, o el momento más intenso del coro de inspiración que concede al genio la gracia de su don. Pero también puede ser la aterradora música del miedo de una noche oscura e insomne en la que las sombras cobran vida, la vergonzosa disonancia de la complicidad en un terrible acto o la triste melodía de la soledad por la que se desciende al abismo de la locura. Para cada persona y en cada instante el silencio toca una melodía diferente. En cualquier caso, esta melodía, este silencio tan locuaz es el que nos pone en contacto con aquel que en muchas ocasiones nos grita desde nuestro interior y al que no tenemos oídos para escuchar, a nosotros mismos. Busca un sitio tranquilo, apaga la música, cierra los ojos y escucha la melodía que el silencio está tocando ahora mismo para ti. ¿Qué te está diciendo?