lunes, 9 de noviembre de 2009

Amor eterno.

"Al fin la encontré. Era todo lo que en estos momentos deseaba, esa calidez indiferente y oscura que me hacía sentir en las pocas ocasiones en las que me atreví a flirtear con ella. Sí, ella, locura de unos momentos en los olvidaba mis problemas. Nunca conseguía retenerla a mi lado, pese a en esos instantes la amaba con ansia ella siempre desaparecía dejandome triste y vacio y con la única opción de volver humillado. Porque aunque la otra me había decepcionado en múltiples ocasiones, engañandome, jugando conmigo, al final siempre le daba otra oportunidad. Y hoy, por fin le dije "adiós, no vuelvas, no quiero verte más" y la llamé a ella. Después de aquellos encuentros ocasionales allí estaba conmigo, observandome y yo a ella, como dos amantes que temen perderse. Siempre quise hablarle, aunque se que ella no va a responder, jamás lo hace. Pero no me importa, se que la quiero y ella me quiere, y estaremos juntos para siempre..."

Unas sirenas interrumpen el silencio de la noche, un ruido de pasos apresurados que suben unas escaleras, y dos personas irrumpen en la habitación, sus expresiones entre el fastidio y la sorpresa. Ven un cuerpo bañado en sangre sobre la cama.

- Parece que esta vez hemos llegado tarde.
- Sí, al final lo consiguió. Maldito loco.