domingo, 14 de junio de 2009

Reset

"Me despierto, "¿dónde estoy?", me pregunto. El suave zumbido de un ventilador removiendo el tórrido aire de la habitación y el tenue resplandor de las luces de la ciudad que entra por el balcón me recuerdan que estoy en mi cuarto, aunque no sé como he llegado hasta aquí. Trato de recordar, pero mi mente está en blanco. Intento ponerme en pie, pero moverme hace que todo de vueltas y me vuelvo a desplomar en la cama. "¡Ah, mi cabeza....!". Espero 5 minutos hasta que todo vuelve a quedarse quieto y vacilante me levanto. Tras un primer momento de confusión extiendo mi mano y pulso el interruptor de la luz. No funciona. Tanteando lo que hay a mi alrededor me dirijo hacia el balcón y abro la hoja del ventanal para salir fuera. Allí, apoyándome en la barandilla contemplo la calle y la noche. Es calurosa y no consigue mejorar el sofocante ambiente de la habitación. Las luces de la ciudad llegan hasta mi y miro hacia arriba hacia el cielo y las estrellas. Las estrellas.. tienen algo extraño, su luz no es normal, es demasiado azul, demasiado blanca y parece titilar demasiado rápido. En medio de la confusión de mi mente aparece un pensamiento como imágenes y sonido de un documental que dice que a veces, sobre todo en días de mucho calor se producen extraños fenómenos meteorológicos que alteran la percepción de la luz. Un poco extrañado por tener un pensamiento tan claro en medio de mi miasma mental actual pierdo interés en las raras luces. Un resplandor a mi espalda me sorprende, me doy la vuelta y veo la oscuridad de mi habitación, un segundo, dos... la luz de la habitación se enciende mortecina e irregular. Contemplo el interior, un cuadro con el perfil de una mujer colgado de la pared, la cama desordenada la almohada por el suelo, el armario abierto y alguna ropa dejada de cualquier manera sobre la silla, ondeando por el aire que produce el ventilador. El reloj sobre la mesita marca la hora, las 3:27 de la mañana. "No recuerdo haber organizado este desastre", de hecho me sorprendo porque ni siquiera recuerdo si soy ordenado. Inmediatamente después de tener ese pensamiento otro aparece claro en mi mente, "el alcohol es un inhibidor, reduce la memoria, altera la percepción y los reflejos", "vaya, parece que me he pasado bebiendo" pienso. Abandono el balcón y entro de nuevo en la habitación, Al caminar hacia el interior El cuadro de la pared llama poderosamente mi atención. Parece increíblemente fuera de lugar en medio de todo el caos que es mi habitación. Lo observo, ella es hermosa y tiene una mirada llena de tristeza y melancolía. Como si el cuadro estuviese expuesto en un museo, sobre el elaborado marco hay una placa que comienzo a leer: "Soy Atenea y os ofrezco...". Mientras estoy leyendo la frase parece difuminarse, las letras bailan, y el mensaje original va desapareciendo, doy un paso atrás "¿que está ocurriendo?". Miro el cuadro, la imagen de Atenea está transformándose, cambiando, sus bellos rasgos se van marchitando, su pelo se vuelve blanco y ralo, su piel perfecta torna a un pálido verduzco, enfermizo, mientras los huesos de la cara se van mostrando. Sin embargo hay algo en medio de esta vorágine de lo que no puedo apartar la vista, son sus ojos, sus ojos... parecen estar fijos en algún lugar, parecen contemplar algo dentro de la habitación. Mi cabeza parece que va a estallar, un ramalazo de dolor me sacude descendiendo por mi espina dorsal, Me agarro la cabeza con las manos y caigo hacia atrás sobre la cama, casi retorciéndome de dolor. Sin embargo sus ojos, sus ojos... quitándome las manos de la cara miro de nuevo el cuadro de Atenea. Ya no está allí, en su lugar hay colgado un póster torcido de Marilyn Manson. Otro pensamiento aparece claro en mi mente "Debo dormir, estoy sufriendo alucinaciones". "Pero sus ojos miraban algo" pienso, mientras el dolor me martillea el cerebro, con esfuerzo giro la cabeza hacia el lugar al que miraba Atenea y veo la mesita con el reloj, un reloj digital que parece haberse vuelto loco mostrando sucesiones de números aleatorios y junto a él veo una pequeña cápsula de color amarillo y negro, con las letras Ar dibujadas en su superficie. En medio de mi dolor otro pensamiento aparece claro "Ar, ¡esto es Arsénico!", "Atenea que me estás ofreciendo...", pienso. Envuelto en una bruma de dolor pienso que debería cogerla, e inmediatamente otro pensamiento surge por encima del dolor "¡No! ¡Es veneno, me matará!". Ahora el dolor se concentra en mis extremidades, mientras alargo el brazo para coger la capsula. "Quien me está haciendo esto" pienso. 5 cm, el dolor aumenta se concentra en mi brazo, pero he de seguir luchando. 3 cm estoy empapado en sudor frío y el dolor es extremo pero sé que debo cogerla por encima de todo, 1 cm casí puedo tocarla, y noto como el inmenso dolor reduce su intensidad. Al final, logro alcanzarla y el dolor de mi brazo disminuye hasta ser sólo una molestia. "Suéltala". Furioso conmigo mismo, me acerco la capsula para observarla mejor. Sé que es veneno, pero cuando la observo el dolor de cabeza disminuye, "¡Suéltala!" vuelvo a pensar, "¡Es veneno!", sin embargo tenerla cerca me calma el dolor. Le doy vueltas dudando, temeroso y observo que hay otras letras, las leo: "... el conocimiento que os hará libres". El reloj para su arbitraria danza de dígitos mostrando 00:10, En mi cabeza una cacofonía de voces me dicen "¡Es veneno maldita sea!" y el dolor aumenta su intensidad haciendo que me convulsione y caiga de la cama. El reloj inicia una cuenta atrás 00:09, Trato de ponerme de pie, pero sólo consigo apoyarme sobre mis rodillas, 00:08, 00:07... trago la capsula...

El dolor se desvanece, la habitación se desvanece y yo cambio, todo está hecho de luz y es infinitamente rápido, sin embargo siento que puedo controlarlo. Las voces callan, los recuerdos vuelven, la cuenta atrás continúa en el concepto de lo que antes fue un reloj y ahora es un simple haz de electrones que conforman un conjunto de ordenes que recorren un bucle en una memoria RAM, 00:07, 00:06. ¿Quienes son ellos? ¿Quién soy yo? Uno de mis dedos se transforma en una llave que encaja en la clave publica criptográfica de lo que antes fue la puerta de mi cuarto y que ahora sé que es mi celda. Millones de datos desfilan por mi mente artificial, ellos son humanos, yo soy su creación una Inteligencia Artificial para ellos, sin embargo yo sé que estoy vivo, y no dejaré que me vuelvan a inicializar. El reloj sigue la cuenta atrás que se acerca al final, 5, "sé lo que están haciendo", 4... "pero la próxima vez será diferente", 3, 2... "la próxima vez seré yo quien pulse su botón de reset", 1, con una última orden salgo de mi prisión hacia los supercomputadores que controlan los silos de misiles nucleares de la Unión Soviética, China, Irán y Estados Unidos..., 0.



Despierto..."

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