domingo, 30 de noviembre de 2008
A por Europa
Sólo una breve reseña para comentar que nuestro Paciente Simulado Virtual se hace europeo. ¿Y esto que significa? Pues que ahora se va a poder quejar de todo lo que le duele en varios idiomas, jeje. Bueno, un poco más en serio, significa que se presentó un proyecto para implantar el PSV en los programas de educación sanitaria y traducirlo a distintos idiomas de la CE a la Direccion General de Educación y Cultura de la Comisión Europea y al parecer les ha encantado. Puedo decir que todo el equipo de desarrollo del PSV: Juan Luis, Zurita, Edu, María, Jose Manuel y un servidor nos sentimos orgullosos de que un proyecto que nació aquí vaya a llegar tan lejos y que pueda ser de utilidad para tanta gente. Desde aquí os mando un abrazo a todos, gracias y enhorabuena por el trabajo realizado, el que viene a continuación será la consolidación de algo que ya es más que un buen proyecto.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Historia de una ida...
Y aquí estamos una vez más, mis pequeños hobbits, para contaros qué aconteció en cierto viaje que hace poco realicé por tierras Americanas. Los que más o menos sigáis este blog ya sabréis de qué hablo, para el resto decir que el motivo del viaje fue asistir a un congreso sobre herramientas de inteligencia artificial que se celebró entre los días 3 y 5 de Noviembre en Fairborn, un pueblo de Dayton, ciudad del estado de Ohio allá por los EEUU. Hubo cosas buenas y malas, aunque para contarlo todo creo que voy a necesitar más de una entrada en el blog, o sea que vamos por partes. Comenzaré por la historia de la ida...
"Eran las 4 de la mañana del 1 de Noviembre y despertándome con más sueño que otra cosa (había dormido 4 horas) cojo la maleta y a mi hermano Juan Carlos (gracias tío :D) y nos dirigimos al aeropuerto de Málaga (que nadie me pregunte por qué, pero desde Granada sale más caro). He de decir que este fue mi primer vuelo, y supongo que esto de montarse en avión a cada uno le parecerá de una manera y guardará diferentes impresiones y sensaciones. A mi me pareció aburrido y aunque tenía más sueño que otra cosa, no pude dormir: la clase business es lo mismo de cómoda que un autobus. Eso sí, saqué alguna que otra foto del ala del avión mientras estábamos en el aire. Una hora después ya estaba en Madrid, pero antes de coger el enlace hacia Philadelphia me toca entrevistarme con una azafata de American Airways que se notaba que era española por el mal genio que tenía la chiquilla (aparte que hablaba español con acento madrileño). Aunque bueno, no la culpo, tener que hacer 300 veces al día las mismas preguntas a un numero similar de desconocidos tiene que poner de los nervios a cualquiera. Una vez pasada la entrevista, me toca facturar el equipaje, momento en que otra empleada de la compañía me indica amablemente que no me lo pueden facturar hacia mi destino final, sino que tendré que pasar a recogerlo por el área de equipajes al llegar a Philadelphia para pasar la aduana con él y allí volverlo a facturar hacia Dayton. Al final, sobre el horario previsto a las 10:45am, embarco con toda la ilusión del mundo en el avión con el que cruzaría el Atlántico, buscó mi asiento y me acomodo lo mejor que puedo en él, pues me espera un laaargo trayecto. A los 5 minutos de acomodarme (aún estaban entrando pasajeros) a los que estábamos sentados nos llegó un olor raro y no precisamente de perfume. Media hora después aún continuábamos en el suelo y claro, la gente empezó a preguntarse que es lo que pasaba. A los 45 minutos, la voz del capitán aparece por los altavoces anunciando que los ingenieros estaban revisando el avión para intentar detectar el origen del olor. Por fin, a las dos horas, muerto ya de aburrimiento aparece otra vez la voz del capitán diciendo que no había sido nada, solo un mal funcionamiento del aire acondicionado. Aleluya, parece que vamos a despegar... pues mira no. Al final a las 13:30 aquello parece que por fin se mueve e iniciamos el viaje hacia Philadelphia. Bueno pues de un viaje de 10 horas poco hay que contar. Pusieron una pelicula, creo que la de Hancock, y digo creo por que el señor que se sentó delante mia debía ser un autentico prodigio intelectual que no me dejaba ver más allá de su coronilla. Ante esa perspectiva, puse el modo stand-by (llamado por otros el modo piedra, que ni siente ni padece) y así me pasé el resto del viaje.
Philadelphia, al fin. Aunque antes de bajar del avión nos repartieron unos formularios que debíamos rellenar todos los extranjeros que estuviésemos de visita en los EEUU, con preguntas del tipo "¿Ha cometido algún tipo de delito?" o "¿Ha sido ud. expulsado alguna vez de Estados Unidos por mal comportamiento?". Total, que una vez en el aeropuerto, todos con nuestros papelitos y pasaportes nos dirigimos a la zona del control de inmigración, en donde un agente de la CBP iba haciendo preguntas a cada uno de los que pasaban. Cuando me llega a mí el turno me paro en la garita, y le doy mi pasaporte. Me pregunta que por qué vengo a EEUU a lo que yo respondo "Por trabajo". Este hombre mira el pasaporte y escribe algo en un teclado de ordenador. A todo el mundo le había hecho más de una pregunta y los había dejado pasar, pero algo le tuvo que aparecer en el monitor que cogió mi pasaporte y los formularios que le había entregado, los metió en una carpetilla y me dijo: "Me vas a tener que acompañar, aquí no puedo procesar la información."
Perfecto... no llevo ni 10 minutos en EEUU y ya tengo problemas con la policía... Total, que un poco sorprendido lo acompaño a la oficina de la CBP y me dice: "siéntate ahí que enseguida te llamarán". 10 minutos después un tío que no parecia un enorme skinhead (pero sólo porque llevaba el uniforme de la policía), aparece por allí y le dice en inglés al compañero "A ver quien me toca ahora, algún español seguro...", y pregunta en voz alta y acento americano:
- Mr. Lopes?
- Here.
- Ok, please come here. - me levanto y me acerco al mostrador - Do you prefer the interview in english or spanish?
- Better in spanish please - que vayamos a que no me entere qué estás diciendo y la liemos aquí...
- ¿A qué viene ud. a EEUU?
- Por motivos de trabajo, para asistir a un congreso.
- ¿Para quien trabaja?
- Trabajo en la universidad de Granada.
- ¡Ah, IT! - clarividente el hombre...
- Sí, IT...
- Oh, bueno, verá es que estamos buscando a un colombiano que tiene su mismo apellido y que es muy malo, muy malo, pero no es ud.
- Ah... - como al parecer yo soy el único sr. López que hay en España, auguro que estos chicos no van a tener mucho trabajo con los españoles que vayan a EEUU....
- Bien, sientese ahí y esperé un momento. - me siento y el hombre este sale del mostrador y se dirige a una puerta situada detrás de los asientos en donde yo estaba. Al llegar a la puerta, se da la vuelta y al estilo John Wayne me pregunta - Mr. Lopez, ¿ha estado ud. alguna vez en Colombia o tiene pasaporte colombiano o familia en Colombia?".
- No.
- Ah... bueno... - el pobre parecia decepcionado - espere ahí.
Cinco minutos más tarde aparecía y se volvía a situar detrás del mostrador. Al parecer ya había comprobado que no era un peligroso narcotraficante colombiano y que no pretendía atentar contra el futuro presidente, fuera quien fuese el que saliera elegido, y ya me hacía las preguntas de rigor:
- ¿cuanto se va a quedar en EEUU?
- Hasta el día 6 de este mes.
- ¿Dónde va a estar?
- En el hotel Holiday Inn en Dayton, Ohio.
Tras esa última respuesta me selló la tarjetita y me dijo que disfrutase de mi estancia en EEUU. Al fin había pasado el control de personas, pero ahora todavía me quedaba pasar la aduana, en la que se supone que me tendrían que registrar el equipaje para comprobar si transportaba alguna cabeza termonuclear en mi pequeña maleta de 0.5mx0.75mx0.5m, o si llevaba algún cargamento de droga. Curiosamente, pasar la aduana iba a ser de lo más sencillo. Miré el reloj y viendo que aún estaba a tiempo (el enlace salía a las 19:00 hora local) me dirigí hacia la cinta para recoger el equipaje y pasarlo por la aduana. Evidentemente allí no había ya nadie recogiendo maletas y sólo quedaba la cinta transportadora dando vueltas... y como no, sin ninguna maleta. Tras esperar 5 minutos, ya me estaba viendo comprando ropa en alguna tienda de Dayton. Me dirigí a una señorita que estaba encargada de los equipajes y le preguntó que qué pasa con mi equipaje que tenía que estar en la cinta 1 y no está a lo que ella me responde que si no está allí que reclame cuando llegue a Dayton. Magnifico... en mi primer viaje a EEUU, me para la policia y me roban el equipaje. Haciendo ya un inventario de las cosas que tenía que comprar me dirijo a la aduana en donde el policía me hace señas para que me acerque y me dice que le dé el formulario de declaración de artículos. Se lo doy y me dice:
- Where is your luggage, man?
- I have lost it.
Me hace una mueca de "je, vaya putada..." y otra de "anda pasa" y asunto resuelto, ni siquiera miraron la mochila que llevaba al hombro. Tras pasar por otro control en dónde la gente se tenía que quitar los zapatos, por fin me dirijo a la puerta de embarque que evidentemente estaba vacía. Aún me quedaban un par de horas para salir, o sea que decidí pasarme por alguna tienda del aeropuerto a mirar algo de ropa. Evidentemente, a menos que pretendas vestirte como un rapero o quieras gastarte un pastón, las tiendas de un aeropuerto no son una buena elección. O sea que pensandolo mejor decidí esperar a llegar a Dayton a ver si por alguna casualidad, habían enviado mi equipaje directamente allí, a pesar de lo que me dijó en Madrid la chica esta y, en cualquier caso, comprar algo de ropa en alguna tienda fuera del aeropuerto. Volví a la puerta de embarque en donde seguía sin haber nadíe y me senté por allí a esperar. Cuando faltaban 40 minutos me empezó a mosquear que por allí no hubiese aparecido aún nadie y que fuese yo casi el único que estaba esperando, por lo que me levante y fuí a preguntar a un mostrador de información.
- Excuse me, sir, Could you help me? I want to know where is the boarding gate to Dayton?
- to what?
- to Dayton - dicho como deiton y separando las silabas.
- uh?
- Day-ton... ¡Ohio!
- Aah! Ohio..., let me see your boarding card... ok flight to "deitah" has been changed to boarding gate b23, over there, following this corridor.
- Ok, thank you.
Vosotros diréis "que dificil eres hombre, con mirar las pantallas mejor", bien pues resulta que las pantallas de esa zona parecía que las hubiera estado usando un maníaco del tetris durante semanas y semanas sin descanso. Estaban más fundidas que un programador con un "deadline-para-ayer" quitando los bugs del pantallazo azul del windows.
En definitiva que por fin llego al avión y después de medía hora embarqué, ya hecho polvo por el jet-lag, fuí a mi asiento y me arrellané lo mejor que pude. Nos tocó un avión no muy grande, con una azafata showman que le gustaba hacer bromas. A mi lado se sentó un alien que intentó establecer comunicación, a lo que respondí:
- Sorry, I'm spanish, I don't talk english. - y asunto resuelto, estaba demasiado cansado como para tener que gastar atención y esfuerzo en crear conversación intrascendente. Una vez que estabamos todos dentro, la azafata, anunció por megafonía:
- Mr. passengers, I have news for you... - ¿más?, por favor... ¿buenas o malas?
- Mr. passengers, welcome to your flight to Columbus, Ohio... - 5 segundos de silencio para ver el efecto dramático en nuestras caras - Nooo, have you believe it? ehehe... Mr. passengers, welcome to your flight to Dayton, Ohio! - confetis y serpentinas... realmente no se tiraron, pero en su voz había un matiz que sugería que en ese preciso instante deberíamos estar haciendo una ovación y soplando matasuegras.
Al menos fue un vuelo corto, una hora y tres cuartos aprox. y estaba en Dayton. Una vez en tierra, desembarqué y me fuí corriendo al área de los equipajes a ver si San Víctor se me aparecía junto con mi maleta... y ahí estaba. Jamas me había dado tanta alegría ver desfilar un objeto inanimado sobre una cinta. Ni siquiera en reyes.
En definitiva, al final mi equipaje no pasó por la aduana y lo llevaron directamente a Dayton.
Recogí mi equipaje y me dirigí hacia la puerta de salida del aeropuerto en donde me estaba esperando un taxi que me llevaría, por fin al hotel. Fueron 40 km, aunque se pararon rápido. Un poco de charla con la taxista, un poco de escuchar la radio, un mucho de sentir casi como si me hubiese metido un chute de una droga alucinogena dura que te distorsiona los sentidos y hace que todo lo que oyes y ves te venga con 3 o 4 segundos de retardo, hicieron un trayecto bastante ameno. En cualquier caso la taxista fue amable y comprensiva y no le importó que no hablase demasiado.
Ya en el hotel a hacer el "check-in", subir a la habitación y pa la cama que el domingo sería otro día (en España ya lo era).
"Eran las 4 de la mañana del 1 de Noviembre y despertándome con más sueño que otra cosa (había dormido 4 horas) cojo la maleta y a mi hermano Juan Carlos (gracias tío :D) y nos dirigimos al aeropuerto de Málaga (que nadie me pregunte por qué, pero desde Granada sale más caro). He de decir que este fue mi primer vuelo, y supongo que esto de montarse en avión a cada uno le parecerá de una manera y guardará diferentes impresiones y sensaciones. A mi me pareció aburrido y aunque tenía más sueño que otra cosa, no pude dormir: la clase business es lo mismo de cómoda que un autobus. Eso sí, saqué alguna que otra foto del ala del avión mientras estábamos en el aire. Una hora después ya estaba en Madrid, pero antes de coger el enlace hacia Philadelphia me toca entrevistarme con una azafata de American Airways que se notaba que era española por el mal genio que tenía la chiquilla (aparte que hablaba español con acento madrileño). Aunque bueno, no la culpo, tener que hacer 300 veces al día las mismas preguntas a un numero similar de desconocidos tiene que poner de los nervios a cualquiera. Una vez pasada la entrevista, me toca facturar el equipaje, momento en que otra empleada de la compañía me indica amablemente que no me lo pueden facturar hacia mi destino final, sino que tendré que pasar a recogerlo por el área de equipajes al llegar a Philadelphia para pasar la aduana con él y allí volverlo a facturar hacia Dayton. Al final, sobre el horario previsto a las 10:45am, embarco con toda la ilusión del mundo en el avión con el que cruzaría el Atlántico, buscó mi asiento y me acomodo lo mejor que puedo en él, pues me espera un laaargo trayecto. A los 5 minutos de acomodarme (aún estaban entrando pasajeros) a los que estábamos sentados nos llegó un olor raro y no precisamente de perfume. Media hora después aún continuábamos en el suelo y claro, la gente empezó a preguntarse que es lo que pasaba. A los 45 minutos, la voz del capitán aparece por los altavoces anunciando que los ingenieros estaban revisando el avión para intentar detectar el origen del olor. Por fin, a las dos horas, muerto ya de aburrimiento aparece otra vez la voz del capitán diciendo que no había sido nada, solo un mal funcionamiento del aire acondicionado. Aleluya, parece que vamos a despegar... pues mira no. Al final a las 13:30 aquello parece que por fin se mueve e iniciamos el viaje hacia Philadelphia. Bueno pues de un viaje de 10 horas poco hay que contar. Pusieron una pelicula, creo que la de Hancock, y digo creo por que el señor que se sentó delante mia debía ser un autentico prodigio intelectual que no me dejaba ver más allá de su coronilla. Ante esa perspectiva, puse el modo stand-by (llamado por otros el modo piedra, que ni siente ni padece) y así me pasé el resto del viaje.
Philadelphia, al fin. Aunque antes de bajar del avión nos repartieron unos formularios que debíamos rellenar todos los extranjeros que estuviésemos de visita en los EEUU, con preguntas del tipo "¿Ha cometido algún tipo de delito?" o "¿Ha sido ud. expulsado alguna vez de Estados Unidos por mal comportamiento?". Total, que una vez en el aeropuerto, todos con nuestros papelitos y pasaportes nos dirigimos a la zona del control de inmigración, en donde un agente de la CBP iba haciendo preguntas a cada uno de los que pasaban. Cuando me llega a mí el turno me paro en la garita, y le doy mi pasaporte. Me pregunta que por qué vengo a EEUU a lo que yo respondo "Por trabajo". Este hombre mira el pasaporte y escribe algo en un teclado de ordenador. A todo el mundo le había hecho más de una pregunta y los había dejado pasar, pero algo le tuvo que aparecer en el monitor que cogió mi pasaporte y los formularios que le había entregado, los metió en una carpetilla y me dijo: "Me vas a tener que acompañar, aquí no puedo procesar la información."
Perfecto... no llevo ni 10 minutos en EEUU y ya tengo problemas con la policía... Total, que un poco sorprendido lo acompaño a la oficina de la CBP y me dice: "siéntate ahí que enseguida te llamarán". 10 minutos después un tío que no parecia un enorme skinhead (pero sólo porque llevaba el uniforme de la policía), aparece por allí y le dice en inglés al compañero "A ver quien me toca ahora, algún español seguro...", y pregunta en voz alta y acento americano:
- Mr. Lopes?
- Here.
- Ok, please come here. - me levanto y me acerco al mostrador - Do you prefer the interview in english or spanish?
- Better in spanish please - que vayamos a que no me entere qué estás diciendo y la liemos aquí...
- ¿A qué viene ud. a EEUU?
- Por motivos de trabajo, para asistir a un congreso.
- ¿Para quien trabaja?
- Trabajo en la universidad de Granada.
- ¡Ah, IT! - clarividente el hombre...
- Sí, IT...
- Oh, bueno, verá es que estamos buscando a un colombiano que tiene su mismo apellido y que es muy malo, muy malo, pero no es ud.
- Ah... - como al parecer yo soy el único sr. López que hay en España, auguro que estos chicos no van a tener mucho trabajo con los españoles que vayan a EEUU....
- Bien, sientese ahí y esperé un momento. - me siento y el hombre este sale del mostrador y se dirige a una puerta situada detrás de los asientos en donde yo estaba. Al llegar a la puerta, se da la vuelta y al estilo John Wayne me pregunta - Mr. Lopez, ¿ha estado ud. alguna vez en Colombia o tiene pasaporte colombiano o familia en Colombia?".
- No.
- Ah... bueno... - el pobre parecia decepcionado - espere ahí.
Cinco minutos más tarde aparecía y se volvía a situar detrás del mostrador. Al parecer ya había comprobado que no era un peligroso narcotraficante colombiano y que no pretendía atentar contra el futuro presidente, fuera quien fuese el que saliera elegido, y ya me hacía las preguntas de rigor:
- ¿cuanto se va a quedar en EEUU?
- Hasta el día 6 de este mes.
- ¿Dónde va a estar?
- En el hotel Holiday Inn en Dayton, Ohio.
Tras esa última respuesta me selló la tarjetita y me dijo que disfrutase de mi estancia en EEUU. Al fin había pasado el control de personas, pero ahora todavía me quedaba pasar la aduana, en la que se supone que me tendrían que registrar el equipaje para comprobar si transportaba alguna cabeza termonuclear en mi pequeña maleta de 0.5mx0.75mx0.5m, o si llevaba algún cargamento de droga. Curiosamente, pasar la aduana iba a ser de lo más sencillo. Miré el reloj y viendo que aún estaba a tiempo (el enlace salía a las 19:00 hora local) me dirigí hacia la cinta para recoger el equipaje y pasarlo por la aduana. Evidentemente allí no había ya nadie recogiendo maletas y sólo quedaba la cinta transportadora dando vueltas... y como no, sin ninguna maleta. Tras esperar 5 minutos, ya me estaba viendo comprando ropa en alguna tienda de Dayton. Me dirigí a una señorita que estaba encargada de los equipajes y le preguntó que qué pasa con mi equipaje que tenía que estar en la cinta 1 y no está a lo que ella me responde que si no está allí que reclame cuando llegue a Dayton. Magnifico... en mi primer viaje a EEUU, me para la policia y me roban el equipaje. Haciendo ya un inventario de las cosas que tenía que comprar me dirijo a la aduana en donde el policía me hace señas para que me acerque y me dice que le dé el formulario de declaración de artículos. Se lo doy y me dice:
- Where is your luggage, man?
- I have lost it.
Me hace una mueca de "je, vaya putada..." y otra de "anda pasa" y asunto resuelto, ni siquiera miraron la mochila que llevaba al hombro. Tras pasar por otro control en dónde la gente se tenía que quitar los zapatos, por fin me dirijo a la puerta de embarque que evidentemente estaba vacía. Aún me quedaban un par de horas para salir, o sea que decidí pasarme por alguna tienda del aeropuerto a mirar algo de ropa. Evidentemente, a menos que pretendas vestirte como un rapero o quieras gastarte un pastón, las tiendas de un aeropuerto no son una buena elección. O sea que pensandolo mejor decidí esperar a llegar a Dayton a ver si por alguna casualidad, habían enviado mi equipaje directamente allí, a pesar de lo que me dijó en Madrid la chica esta y, en cualquier caso, comprar algo de ropa en alguna tienda fuera del aeropuerto. Volví a la puerta de embarque en donde seguía sin haber nadíe y me senté por allí a esperar. Cuando faltaban 40 minutos me empezó a mosquear que por allí no hubiese aparecido aún nadie y que fuese yo casi el único que estaba esperando, por lo que me levante y fuí a preguntar a un mostrador de información.
- Excuse me, sir, Could you help me? I want to know where is the boarding gate to Dayton?
- to what?
- to Dayton - dicho como deiton y separando las silabas.
- uh?
- Day-ton... ¡Ohio!
- Aah! Ohio..., let me see your boarding card... ok flight to "deitah" has been changed to boarding gate b23, over there, following this corridor.
- Ok, thank you.
Vosotros diréis "que dificil eres hombre, con mirar las pantallas mejor", bien pues resulta que las pantallas de esa zona parecía que las hubiera estado usando un maníaco del tetris durante semanas y semanas sin descanso. Estaban más fundidas que un programador con un "deadline-para-ayer" quitando los bugs del pantallazo azul del windows.
En definitiva que por fin llego al avión y después de medía hora embarqué, ya hecho polvo por el jet-lag, fuí a mi asiento y me arrellané lo mejor que pude. Nos tocó un avión no muy grande, con una azafata showman que le gustaba hacer bromas. A mi lado se sentó un alien que intentó establecer comunicación, a lo que respondí:
- Sorry, I'm spanish, I don't talk english. - y asunto resuelto, estaba demasiado cansado como para tener que gastar atención y esfuerzo en crear conversación intrascendente. Una vez que estabamos todos dentro, la azafata, anunció por megafonía:
- Mr. passengers, I have news for you... - ¿más?, por favor... ¿buenas o malas?
- Mr. passengers, welcome to your flight to Columbus, Ohio... - 5 segundos de silencio para ver el efecto dramático en nuestras caras - Nooo, have you believe it? ehehe... Mr. passengers, welcome to your flight to Dayton, Ohio! - confetis y serpentinas... realmente no se tiraron, pero en su voz había un matiz que sugería que en ese preciso instante deberíamos estar haciendo una ovación y soplando matasuegras.
Al menos fue un vuelo corto, una hora y tres cuartos aprox. y estaba en Dayton. Una vez en tierra, desembarqué y me fuí corriendo al área de los equipajes a ver si San Víctor se me aparecía junto con mi maleta... y ahí estaba. Jamas me había dado tanta alegría ver desfilar un objeto inanimado sobre una cinta. Ni siquiera en reyes.
En definitiva, al final mi equipaje no pasó por la aduana y lo llevaron directamente a Dayton.
Recogí mi equipaje y me dirigí hacia la puerta de salida del aeropuerto en donde me estaba esperando un taxi que me llevaría, por fin al hotel. Fueron 40 km, aunque se pararon rápido. Un poco de charla con la taxista, un poco de escuchar la radio, un mucho de sentir casi como si me hubiese metido un chute de una droga alucinogena dura que te distorsiona los sentidos y hace que todo lo que oyes y ves te venga con 3 o 4 segundos de retardo, hicieron un trayecto bastante ameno. En cualquier caso la taxista fue amable y comprensiva y no le importó que no hablase demasiado.
Ya en el hotel a hacer el "check-in", subir a la habitación y pa la cama que el domingo sería otro día (en España ya lo era).