
Hace poco los chinos nos ofrecieron unos juegos olímpicos que quedarán en el recuerdo de mucha gente por diversas razones. Algunos dicen que han sido los más espectaculares de toda la historia desde el punto de vista de la organización y en este sentido les doy la razón, creo que serán difíciles de superar, pese a que el pantallazo azul de Windows hiciese su aparición en la ceremonia de inauguración. Aunque también serán difíciles de superar por otras razones más oscuras. Y es que parece ser que el espíritu olímpico no es etéreo y de ideales anda corto, pues cuando las medallas se pueden comprar con prevendas y favoritismos el resto de las consignas no son más que papel mojado, como nos demostraron durante todo el torneo de baloncesto con el equipo americano. ¿Dónde queda el "fair play" cuando se usan unas reglas particulares para ese equipo y otras para el resto? Los ejemplos más claros son la pasividad/complacencia arbitral frente a las múltiples infracciones del equipo estadounidense a un reglamento que es común para todos, la exención del control antidopaje para esta selección y la elección del horario de la final adecuado a los intereses de las cadenas estadounidenses. Un equipo que tanto predica el "Pride and Honor" ha conseguido un oro que no es honorable y del que no se pueden sentir orgullosos. Lo más triste de todo es que ese equipo americano, tan favorecido por el COI, es lo suficientemente bueno como para competir e incluso ganar sin favoritismos de esa clase. Vergüenza y deshonor, el nuevo espíritu olímpico.