jueves, 27 de marzo de 2008

Ha muerto un genio.

Hace poco falleció uno de los personajes que pueden considerarse emblemáticos dentro del campo de la inteligencia artificial. Este gran hombre es Joseph Weizenbaum y dentro de este campo es conocido por ser el creador de ELIZA, el primer programa que superó el test de Turing. Voy a copiar aquí un fragmento de una entrevista que le realizaron Juana María Sancho y Fernando Hernández para la revista Telos, en dónde realiza una disertación sobre Inteligencia Artificial. De las cosas que dice hay algunas con las que estoy de acuerdo y otras que simplemente son misterios que plantean interrogantes sobre los fundamentos del campo de la IA en su vertiente mas dura. En la entrevista completa habla sobre muchas más cosas, y merece la pena leerla, la podéis encontrar en la siguiente direccion: http://campusred.net/telos/anteriores/num_038/inves_entrevistas0.html

Joseph Weizenbaum, uno de los genios de la Inteligencia Artificial. Descanse En Paz.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

P.- Si le parece pasemos a otro tema. En la historia de la Inteligencia Artificial usted es uno de los autores que dice que se ha llegado a un callejón sin salida. ¿Podría explicarlo?

R.- Hace unos 35 años que se fundó el campo, cuando aparecieron las primeras publicaciones. Pero desgraciadamente, la historia no es algo muy valorado por la academia norteamericana. Pero esto es otra historia. En un principio, la Inteligencia Artificial se consideró que era realizar con los ordenadores aquello que, de ser hecho por personas, sería considerado como inteligente. Así, sucede con el ajedrez, en el que la gente juega una con otra y requiere un cierto grado de inteligencia. Si se puede hacer que un ordenador juegue, esto es Inteligencia Artificial.

Pero no se tardó mucho en cambiar el foco de interés, especialmente por parte de las personas serias, es decir, los representantes de la academia y la Psicología. Para ellos, hacer inteligencia artificial era básicamente pensar sobre el pensar, y, por así decirlo, lo que se simulaba eran los progresos del pensamiento humano. Ante esto, uno se ha de preguntar, explícitamente o no, ¿con qué grado de explicación simulamos el pensamiento humano? Y esto a distintos niveles.

Uno, por ejemplo, sería el nivel cognitivo y otro el neuronal. Estos dos planos son totalmente diferentes. Los dos tratan de explicar un fenómeno, pero resulta muy diferente si se mira desde uno u otro punto de vista. Esto mismo ocurre en cualquier ámbito disciplinar. Hay un tipo de física macro y, por otro lado, está la física atómica y, de alguna manera, las dos tratan de explicar el mismo fenómeno.

P.- Sin embargo, los cognitivistas han sostenido que todo lo humano puede considerarse cognitivo.

R.- Creo que la dificultad que ha dominado el campo de la inteligencia artificial de manera especial entre los individuos que eran serios, era el nivel cognitivo de explicación por el que trataban de simular la cognición humana. La razón es que el pensamiento cognitivo, la actividad cognitiva, está muy lejos de ser todo el pensamiento. La cognición no lo es todo. De hecho, ésta es la parte más pequeña de cómo pensamos. Quizás la más visible, la que podemos comprender mejor que ninguna otra, pero, no deja de ser una pequeñísima parte. Pero los cognitivistas, que eran increiblemente ingenuos, creyeron que habíamos empezado a explicar el pensamiento humano. La teoría actual es que se ha dejado algo fuera que es extremadamente importante. Recuerdo a menudo los comentarios de Ionesco, que decía que todo se podía decir con palabras excepto el sentido de la vida. Podía muy bien haber dicho que todo se puede decir en términos lógicos, sea lógica matemática, binaria, etc., menos el sentido de la vida. Esta es la discusión entre los cognitivistas y yo. Puedo imaginarme a una de mis hijas dedicando su vida a entender la cognición y pensaría que es una pérdida de tiempo. Si me dijera que con ello cubre todo el pensamiento humano, estaría en desacuerdo con ella. No es que sea erróneo, es la arrogancia que supone pensar que esto es todo. Esta es la actitud contra la que argumento.

P.- ¿Tiene alguna relación su argumento con la propia historia de la Ciencia Cognitiva?

R.- Creo que es resultado de que hace algún tiempo se definió un nuevo campo, el de la Ciencia Cognitiva. Muchos informáticos que trabajaban la Inteligencia Artificial se consideran científicos cognitivos. Esto apoya mi argumento. Alguna gente, como Marvin Minsky, se dio cuenta tras largo tiempo,después de un largo conflicto, de que lo que yo había dicho era correcto. No quiero decir que asociasen mi nombre con ello, pero parecen haber tomado la misma visión que yo con respecto a la cognición: reconocer su limitación. Yo dije que realizar una máquina de lo que se ha denominado "el hombre completo" no conducía a ningúna parte o al menos no muy lejos. En cierto sentido, es terrible decir que vas a realizar el hombre completo en una máquina. Esto es lo que intentan y no temen decirlo. De todas formas, hay otra manera de enfocar el tema de la cognición. Consiste en cambiar el punto de vista, el nivel de la explicación. Hoy, este nivel de explicación es neuronal, se refiere a lo que las neuronas hacen. Este es el reto moderno y lo es por ser obviamente un problema difícil. No sé si se dan cuenta de la dificultad o no, en cualquier caso es la trayectoria que se sigue. Hay que decir además, porque si no, esta argumentación no sería completa, que hay una coincidencia entre el desarrollo de los soportes físicos y el cambio de opinión de parte de la intelligentsia artificial, como a veces les llamo. Resulta que en los últimos ocho o diez años el paralelismo entre las neuronas y los ordenadores se ha hecho muy atractivo. Se podían construir procesadores muy pequeños, muy baratos y muy rápidos. La denominada máquina de conexión (connection machine) que tiene mil millones de procesadores, ordenadores diminutos trabajando simultáneamente para realizar ciertos tipos de cálculo es algo muy útil en muchos campos como la Física.

Es difícil no pensar en la analogía de que estos pequeños ordenadores son neuronas que están unidas unas a otras, influyéndose mutuamente. Esta máquina que es muy grande y con un millón de ordenadores trabajando de forma simultánea, sería el comienzo de una simulación realista del cerebro. Y aquí es donde se está ahora. Es algo que sucede siempre: llega un nuevo instrumento y muchos científicos piensan: "¡Ahora lo tenemos! ¡Con el nuevo instrumento lo podemos hacer!"

P.- ¡Pero la ilusión de creer que la magnitud y la multiplicidad de conexiones puede ser similar a la del funcionamiento neuronal es muy grande!

R.- Antes mencioné que era una ingenuidad, aunque creo que tener un millón de ordenadores trabajando al unísono parece una gran cantidad. Pero es muy pequeña comparada con las neuronas que contiene el cerebro humano, en particular con la conectividad de las neuronas. Tenemos neuronas que comunican con otras cincuenta e incluso cien, mientras que en el sistema informático del que disponemos, el procesador sólo puede comunicar con otros ocho o algo así. Las variaciones de magnitud son tan grandes que lleva consigo la propia diferencia. Pero estos argumentos pueden refutarse. Si alguien hubiese sugerido hace quince años que iba a haber una máquina neuronal con un millón de procesadores, le hubiesen llamado, como mínimo, visionario. Puede llegar un momento en que tengamos cien millones o un billón de procesadores trabajando al unísono. Es cuestión de complejidad, pero es lo que está sucediendo. Y no significa que la otra visión, la cognitiva, haya desaparecido. Es interesante pensar sobre la cognición. Al principio hablábamos de las máquinas que realizan tareas que de ser hechas por seres humanos se las consideraría inteligentes. Los ordenadores pueden hacer muchas cosas que son difíciles para los humanos. Sólo se ha de mencionar que muchos grandes aviones, como los 747, despegan y aterrizan de forma rutinaria por ordenador. En el aterrizaje, el capitán puede estar sentado con las manos en los bolsillos.
El ordenador del avión puede presentarse como ejemplo de Inteligencia Artificial. Pero no tiene nada que ver con la simulación del pensamiento humano. Resulta que las palas mecánicas pueden hacer una zanja de forma más rápida que los humanos. Los ordenadores pueden hacer cosas mucho más rápidas que nosotros, sobre todo cosas matemáticas, incluso pueden ser más sensibles que los humanos. El más leve cambio de dirección que tome el aeroplano, tan leve que no lo nota un ser humano, se percibe mediante los giroscopios. Además, uno de estos sistemas puede aterrizar un avión de forma más suave que un piloto.

P.- Esto nos lleva a la discusión planteada por autores como Dreyfus y Searle sobre la naturaleza de la inteligencia y del comportamiento humanos. En los ejemplos que usted ha puesto podría aceptarse que el comportamiento del ordenador es inteligente, pero que el ordenador haga algo con precisión y eficacia no significa que tenga conciencia de que está haciendo algo.

R.- Entiendo la pregunta y creo que tenemos que ser conscientes de que hay una línea divisoria muy estricta. La que existe entre intentar que se realice una tarea, a la que podríamos llamar intento orientado al problema, e intentar llegar a entender o simular la mente humana. Estas dos cosas son totalmente diferentes. En el campo de la informática, hace algún tiempo, desarrollamos una terminología para ello. Hablamos de que el ordenador está en modo de actuación, que el sistema del ordenador que aterriza un avión está en modo de actuación y estamos interesados en ella. Si esta actuación se basa en algo que se parece a algo que hace o no un ser humano, no le importa a nadie. Se debería hacer una clara distinción. Creo que lo que estos autores atacan, y yo también lo comparto, es la idea del ordenador en lo que se denomina el modo teórico que supone un nuevo eslogan: "vamos a simular el hombre global". Esta es la idea que critican Searle y Dreyfuss.

Ahora bien, Dreyfuss ha suavizado su posición de forma considerable. Ahora plantea que las máquinas conectivas pueden afrontar las dificultades encontradas por los ordenadores anteriores. Yo no lo creo. Mi argumento es muy simple pero muy convincente. Comienza con la idea de que hay muchas cosas que sabemos que no podemos decir. Cuando digo que no podemos decir, me refiero a cualquier tipo de formalismo o alfabeto, no sólo en lenguaje natural sino también mediante ecuaciones diferenciales, etc. Llegamos a conocer estas cosas a base de nuestra experiencia vital. Nuestra vida, todas nuestras vidas, nos socializan de tal manera que "serás diferente después de esta decisión final de lo que eras antes". No porque aprendamos nuevos hechos, sino porque incorporamos la realidad. Y la forma de hacerlo tiene que ver con nuestra constitución biológica. Cuando somos bebés son las necesidades biológicas y su satisfacción las que nos informan. Nuestros ordenadores no pueden tener experiencias humanas, por ejemplo, la experiencia de socializarse en nuestro mundo de socialización.

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